Ante esta lamentable realidad el gobierno ha preferido por una parte resguardar la seguridad de la casa de gobierno en lugar de proteger y cuidar la seguridad pública, dejando a la gente humilde a la suerte de delincuentes y extremistas. Por otra, ha creado una inmensa cantidad de comisiones a la medida de cada una de las contingencias del momento en lugar de reconocer los errores y solucionarlos.
El ejecutivo esta llamado a establecer una agenda clara sin improvisaciones, con tiempos determinados y con medidas tendientes a disminuir la inflación que es un impuesto adicional que perjudica con mayor intensidad a los que tienen menos, a otorgar el bienestar y seguridad a todos los chilenos, a mejorar la calidad de la educación, a terminar con el estancamiento económico y a dar un transporte publico adecuado a los santiaguinos.